La reciente
elección del Fiscal General y su Adjunto, marcada por hechos que avergüenzan e
indignan a quienes aún tienen pudor y ética en este país, plantea un problema
de fondo: ¿Qué tanto nos pertenece Honduras a los hondureños? ¿Tenemos País,
aún?
Cuando dieron el
golpe técnico institucional al poder Judicial con el desmembramiento de la Sala
Constitucional, el País ya daba evidencias que se iba de las manos. Lo ocurrido
con la elección del Fiscal General y su Adjunto plantea la duda si ese hecho
fue o no la consumación legal de una Nación que todo indica cada vez nos pertenece
menos.